El gas radón: El asesino silencioso
Consecuencias del gas radón en la salud: El gas radón es un gas radiactivo natural que proviene de la desintegración del uranio y otros elementos radioactivos presentes en el suelo y las rocas. Invisible, inodoro e insípido, el radón puede acumularse en espacios cerrados como viviendas, oficinas y otros edificios, lo que representa un serio riesgo para la salud de quienes habitan o trabajan en ellos. Su alta concentración está vinculada directamente a afecciones pulmonares graves y es reconocido como la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaco. Este artículo aborda detalladamente las consecuencias para la salud de la exposición al radón y las principales soluciones estructurales para mitigar estas concentraciones en inmuebles.

Consecuencias para la Salud por la Exposición al Gas Radón
Riesgo de Cáncer de Pulmón
El gas radón es una fuente importante de radiación ionizante natural que al acumularse en espacios cerrados puede depositarse en las vías respiratorias inferiores al inhalar el aire contaminado. Esta exposición produce daño en las células pulmonares debido a las partículas radioactivas generadas por el radón y sus productos de desintegración, que pueden alterar el ADN y generar mutaciones cancerígenas.
Estudios epidemiológicos, incluidos los realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), clasifican al radón como carcinógeno humano del Grupo 1, corroborando la evidencia científica que vincula la exposición prolongada y concentraciones elevadas con un mayor riesgo de cáncer de pulmón. Se estima que la exposición a niveles elevados de radón puede causar entre el 3% y el 14% de los casos de cáncer pulmonar en la población general.
Otras Afecciones
Aunque el principal riesgo comprobado es el cáncer de pulmón, la exposición al radón se ha estudiado en relación con otros efectos adversos, aunque con menor evidencia. Estos incluyen posibles afecciones respiratorias crónicas y exacerbación de enfermedades pulmonares preexistentes, pero hasta la fecha el impacto principal y confirmado es sobre el cáncer pulmonar.
La combinación del hábito tabáquico con la exposición a radón incrementa significativamente el riesgo, siendo multiplicativa y no simplemente aditiva, por lo que fumadores o exfumadores deben extremar la precaución.
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Soluciones Estructurales para Mitigar la Concentración de Radón en Inmuebles
Prevención en Nuevas Construcciones
La mejor estrategia para controlar el radón es prevenir su entrada desde la construcción. El Código Técnico de la Edificación (CTE), particularmente la Sección HS6, exige en zonas de riesgo:
- Barrera antihumedad y anti-radón: Instalación de membranas impermeables que eviten la entrada del gas desde el terreno.
- Cámaras de aire ventiladas: Un espacio ventilado entre el terreno y el suelo del inmueble que permite la difusión natural o mecánica del radón, evitando su acumulación bajo el edificio.
- Sistemas de despresurización del terreno: Instalación de arquetas y conductos conectados a extractores que reducen la presión del subsuelo y extraen el radón fuera del edificio antes que entre.
Estas medidas, combinadas con un adecuado sellado de juntas y fisuras, garantizan que los niveles de radón en interiores se mantengan por debajo del nivel de referencia (300 Bq/m³) y minimizan el riesgo para los ocupantes.
Mitigación en Edificios Existentes
Para los inmuebles ya construidos, se recomienda realizar mediciones oficiales para determinar si las concentraciones superan el nivel de referencia. En caso de confirmarse concentraciones elevadas, la mitigación debe incluir:
- Sellado de vías de entrada: Relleno y sellado con materiales especiales de grietas, juntas de muros, conducciones y otros puntos que permiten la infiltración de radón desde el terreno.
- Ventilación mejorada: Incremento de la renovación del aire interior mediante sistemas mecánicos (ventilación mecánica controlada) que diluyen el radón acumulado.
- Despresurización del terreno: Instalación de sistemas activos que crean presión negativa bajo la solera o el terreno que rodea el edificio para impedir que el radón penetre en el inmueble.
- Instalación de barreras físicas: Si es posible, añadir membranas o impermeabilizaciones adicionales que bloqueen el paso del gas radiactivo.


Importancia de una medición profesional para una mitigación efectiva del gas radón en inmuebles
Es fundamental realizar una medición profesional y rigurosa de la concentración de gas radón en el inmueble para evaluar con precisión el nivel de exposición y diseñar las medidas de mitigación adecuadas. Las mediciones profesionales suelen realizarse con detectores pasivos de larga duración (mínimo 3 meses) en las zonas principales de ocupación, y los análisis deben ser realizados por laboratorios acreditados según la normativa ISO/IEC 17025 para garantizar la fiabilidad y validez de los resultados. Esta evaluación precisa es clave porque solo con datos exactos se puede determinar si se supera el nivel de referencia (300 Bq/m³) y establecer el tipo de intervención necesaria.
Sin una medición profesional y certificada, las acciones de mitigación pueden ser inadecuadas o insuficientes, dejando el inmueble y sus ocupantes en riesgo. Además, la medición permite identificar las vías principales de entrada del radón en el inmueble, facilitando la planificación de soluciones estructurales eficaces como el sellado de fisuras, la ventilación mejorada y la despresurización del terreno. Por eso, siempre se recomienda contratar empresas especializadas que puedan garantizar un diagnóstico cuidado y la posterior implementación de medidas que cumplan con los estándares técnicos y normativos vigentes.
Ordenanza del 25 de Octubre en la Comunidad de Madrid sobre el Gas Radón
El 25 de octubre, la Comunidad de Madrid promulgó una ordenanza específica que regula la obligación de medir y controlar el gas radón en los edificios, con especial énfasis en los centros de trabajo ubicados en municipios de actuación prioritaria. Esta normativa establece que desde esta fecha es obligatorio realizar las mediciones profesionales del gas radón en todos los centros laborales situados en planta baja o bajo rasante en dichas zonas, cumpliendo con los requisitos técnicos estipulados por el Consejo de Seguridad Nuclear y el Real Decreto 1029/2022.
La ordenanza define también los plazos para llevar a cabo las mediciones (tradicionalmente entre el 1 de octubre y el 31 de mayo), obligando a las empresas a efectuar estas inspecciones e implementar medidas correctoras en caso de superar el nivel de referencia de 300 Bq/m³. Además, la ordenanza prevé sanciones para quienes incumplan estas obligaciones, reforzando así la protección de la salud de trabajadores y usuarios de los edificios públicos y privados en la Comunidad.
Esta regulación local se alinea con la normativa nacional y europea, garantizando un marco de actuación homogéneo y riguroso para la mitigación de los riesgos asociados a la exposición al gas radón.
Aquí puedes acceder a la información oficial sobre: el gas radón en la Comunidad de Madrid
Verificación y Seguimiento
Tras implementar las medidas correctoras, es imprescindible realizar nuevas mediciones para verificar la eficacia de las soluciones y garantizar que los niveles se mantienen seguros. Este proceso debe estar supervisado por técnicos acreditados y laboratorios homologados.
Consultar con un arquitecto para un proyecto de mitigación de gas radón
Un arquitecto tiene un papel fundamental en el desarrollo de proyectos para la mitigación del gas radón en inmuebles con altas concentraciones. Su enfoque integral y técnico permite diseñar soluciones adaptadas a las características específicas del edificio, garantizando la eficacia y cumplimiento normativo.
Desarrollo de un proyecto arquitectónico para mitigación de radón
- Diagnóstico inicial y análisis del inmueble
El arquitecto comienza evaluando la construcción, identificando puntos críticos de penetración del gas radón como fisuras, juntas, y zonas de contacto con el terreno. Se revisan planos, materiales y sistemas existentes de ventilación, junto con los resultados de mediciones profesionales del gas. - Diseño de soluciones estructurales específicas
Con base en el diagnóstico, el arquitecto propone soluciones de mitigación que pueden incluir la instalación de sistemas de despresurización del terreno para crear presión negativa y expulsar el radón, el diseño o mejora de sistemas de ventilación mecánica controlada para diluir el gas, y la implementación de barreras físicas impermeables y aislantes en cimientos y muros. - Integración en proyectos de rehabilitación o obra nueva
En obra nueva, el arquitecto incorpora desde el inicio barreras anti-radón y sistemas de ventilación integrados, conforme al Código Técnico de la Edificación (Sección HS6) y recomendaciones específicas para zonas de alto riesgo. En rehabilitaciones, diseña intervenciones que minimicen la invasividad y maximicen la eficacia, respetando la estética y funcionalidad del inmueble. - Coordinación con técnicos y seguimiento
El arquitecto coordina con expertos en medición y laboratorios certificados para validar la concentración inicial y posteriores verificaciones post-mitigación. También supervisa la correcta instalación y funcionamiento de las soluciones adoptadas, asegurando el cumplimiento de normativas nacionales y locales.
Esta participación profesional garantiza que las soluciones adoptadas no solo reduzcan eficazmente el riesgo por radón, sino que también aporten a la eficiencia energética y el confort de los usuarios, integrando salud y sostenibilidad en el diseño arquitectónico.
Importancia de la Concienciación y la Acción
Dada la gravedad de las consecuencias para la salud y la prevalencia del gas radón en zonas de riesgo como la Comunidad de Madrid, es fundamental concienciar a propietarios, administradores y empresas sobre la importancia de medir y mitigar el radón. La implementación de medidas eficaces no solo protege la salud pública, sino que también responde a exigencias normativas y aumenta el valor y la seguridad de los inmuebles.
Preguntas y respuestas más frecuentes
¿Qué es el gas radón y por qué representa un riesgo para la salud?
El gas radón es un gas radiactivo natural que se acumula en interiores y es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Su inhalación prolongada daña las células pulmonares y aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
¿Desde cuándo es obligatorio medir el radón en la Comunidad de Madrid?
Desde el 25 de octubre de 2025, según la ordenanza vigente, es obligatorio medir la concentración de radón en centros de trabajo ubicados en municipios de actuación prioritaria, cumpliendo con la normativa nacional e internacional.
¿Cuáles son los niveles de radón considerados peligrosos?
En España, se considera alto un nivel de radón cuando supera los 300 Bq/m³ (becquerelios por metro cúbico). Este nivel es el límite de referencia a partir del cual se deben tomar medidas correctoras para reducir la concentración.
¿Qué tipo de edificios están obligados a realizar la medición?
Principalmente centros de trabajo situados en planta baja o sótano en municipios clasificados como de actuación prioritaria, pero se recomienda también para viviendas, especialmente en zonas con suelo granítico como la Comunidad de Madrid.
¿Qué soluciones existen para mitigar el radón en los inmuebles?
Las soluciones estructurales incluyen sellado de vías de entrada, sistemas de despresurización del terreno, ventilación mejorada y barreras físicas como membranas impermeables para impedir la penetración del gas radón.
¿Quién debe realizar las mediciones y cómo se garantizan su fiabilidad?
Las mediciones deben ser realizadas por técnicos especializados utilizando detectores pasivos durante al menos 3 meses y analizadas por laboratorios acreditados según la normativa ISO/IEC 17025, asegurando la precisión y validez de los resultados.
Conclusión
El gas radón es un riesgo sanitario serio y comprobado, principalmente como causante de cáncer de pulmón derivado de la exposición prolongada a niveles elevados en espacios cerrados. La detección a través de mediciones oficiales y la mitigación mediante intervenciones estructurales adaptadas constituyen las herramientas clave para prevenir daños a la salud de los ocupantes. Tanto en edificios nuevos como en los ya existentes, cumplir con la normativa vigente y aplicar las soluciones recomendadas es imprescindible para minimizar este peligro invisible y proteger a la población.




